Pocos platos son tan de Madrid como los callos. Nacieron humildes, en las tabernas castizas y en las fondas cercanas a mercados como el de San Miguel o el de la Cebada, cuando no se desperdiciaba nada y las tripas de vaca se convertían en un guiso capaz de calentar cualquier invierno.
De la taberna a la mesa de todos
Hay recetas de callos en España desde el siglo XVI, pero fue en las tabernas donde el plato encontró su forma madrileña: cocidos despacio con pata y morro, chorizo, jamón y morcilla, y ligados con una salsa espesa de pimentón y su punto de guindilla. En el siglo XIX saltaron incluso a la alta restauración, pero su alma sigue siendo la del puchero de taberna.
Nuestros callos
En La Bola los preparamos como mandan la tradición y el tiempo: sin prisa, con producto de calidad y esa salsa que se pega a los labios. Son uno de esos platos que explican por qué la cocina madrileña enamora.
Los tienes en nuestra carta. Si quieres probarlos, reserva tu mesa.
