En Madrid, el cocido no se sirve: se celebra. Y en Taberna La Bola llevamos haciéndolo desde 1870, en puchero de barro individual y a fuego lento sobre brasas de carbón de encina. El resultado es un plato que se disfruta en dos vuelcos.

El primer vuelco: la sopa

Todo empieza por una sopa de fideos hecha con el caldo en el que se han cocido despacio los garbanzos, las verduras y las carnes. Es reconfortante, aromática y abre el apetito para lo que viene.

El segundo vuelco: verduras, garbanzos y carnes

Después llega todo junto: los garbanzos —tiernos y mantecosos— con su patata, el repollo y la zanahoria, y el festín de carnes: morcillo, gallina, tocino, chorizo y morcilla. Es el vuelco contundente, el que corona la mesa y el que nadie olvida.

Por qué el puchero de barro importa

Cada cocido se cuece en su propio puchero de barro individual, sobre carbón de encina, exactamente igual que hace más de 150 años. En 2026 el cocido madrileño fue declarado Bien de Interés Cultural: una receta que ya es patrimonio de todos.

Puedes vivir los dos vuelcos en nuestro menú 156 Aniversario, pedirlo para llevar o simplemente reservar tu mesa.