Hay un motivo por el que el cocido de La Bola sabe distinto, y no es ningún truco moderno: es el puchero de barro y el carbón de encina.

Cada comensal, su puchero

En lugar de una gran olla, cocinamos cada cocido en un puchero de barro individual. El barro es poroso, reparte el calor poco a poco y de forma uniforme, sin hervores bruscos. Así los garbanzos quedan mantecosos y el caldo, limpio y con cuerpo.

El fuego lento de la encina

Los pucheros se colocan sobre brasas de carbón de encina, que dan un calor constante y suave durante horas. No hay prisa: el cocido pide tiempo, y ese tiempo es parte de la receta.

Igual que hace más de 150 años

Podríamos haber cambiado a métodos más rápidos hace décadas. No lo hemos hecho. Cocinar como en 1870 no es nostalgia: es la única forma que conocemos de que salga bien.

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